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El diseño de la estructura del
deporte escolar en nuestra ikastola parte de su concepción como prolongación
y complemento de la educación integral de nuestros alumnos/as. De ahí que el
planteamiento general en cuanto a objetivos, metodología y planificación
concuerde básicamente con la línea pedagógica del centro, con las lógicas
matizaciones propias de la especificidad de la actividad.
1.- Los objetivos que se fijarán,
no irán tanto en la línea de rendimientos concretos - medibles - como en
sensaciones positivas, difíciles de cuantificar, pero que constituirán, a
nuestro juicio, el sentido primordial de la actividad.
Así pues, nuestra orientación deportiva irá
encaminada a la consecución de que la experiencia deportiva sea una vivencia
saludable para nuestro colectivo de alumnos/as. En este sentido tenderemos
hacia tres vertientes perfectamente delimitadas.
Relacional. Queremos que nuestros niños/as conciban el
deporte como un medio más de relacionarse entre ellos/as, de una manera
equilibrada. Es por ello que trataremos, especialmente los primeros periodos,
de primar el componente lúdico sobre cualquier otro.
Técnica. Pretendemos que los alumnos/as que practiquen
los diferentes deportes consigan un conocimiento de las reglas, gestos específicos
y hábitos de cada deporte en cuestión, suficiente como para permitirles
practicarlos dentro y fuera de la Ikastola con un mínimo de coherencia.
Competitiva. No nos interesa en absoluto ser competitivos.
Nos interesa, eso sí, que los niños y niñas aprendan a competir dentro de
unos cauces relacionales (respeto por el contrario, aceptación del
resultado...)
Estas son, en líneas generales,
las directrices generales por las que se rige el deporte en nuestro centro, la
Ikastola Langile.
Igualmente participa en la
actividad deportiva personal del propio centro. Tal es el caso de los dos
profesores de Educación Física que ejercen labores de coordinación y
promoción dentro de la Ikastola. Indirectamente podemos decir que, en mayor o
menor grado, todo el personal está implicado.
El capítulo de instalaciones es
quizá nuestro caballo de batalla permanente. Contamos con apenas dos campos hábiles
para la práctica deportiva, uno de baloncesto y otro de futbol, aunque las
necesidades los hacen polifuncionales. Lo que resulta evidente es la absoluta
insuficiencia de infraestructura para dar la mínima cobertura a la demanda
que tenemos. De ahí que para la mayoría de las actividades dependamos de
instalaciones ajenas al centro.
En el aspecto organizativo,
disponemos de un organigrama sencillo pero operativo. En el que las funciones
de cada órgano y cada persona están perfectamente delimitadas.
En primer lugar, tenemos una Comisión
de Actividades Deportivas. Formada por padres, madres y profesores/as. En ella,
se debaten los aspectos fundamentales de la organización y las posibles
innovaciones, así como las cuestiones de todo tipo que puedan afectar a la
marcha del deporte en la Ikastola. Esta comisión tendrá un vocal que informará
de sus debates a la junta de Gelaburus que será la que en última instancia
apruebe o desapruebe las decisiones.
Los Coordinadores: son dos, los
profesores de Educación Física del centro. Éstos se encargarán de dinamizar
y fomentar la actividad deportiva en el centro. Igualmente realizarán las
labores administrativas inherentes al deporte escolar (relación con
federaciones, tramitaciones...) y de la coordinación en primera instancia de la
labor de los monitores.
Los Monitores: cada grupo contará
con un monitor o monitores que en las primeras edades (benjamín y alevín) será
polideportivo, con el fin de que cada grupo pueda asociarse a un responsable.
Monitores de Clubes. Por mor de los
acuerdos establecidos con los clubes, éstos proveerán a la Ikastola o a sus
alumnos/as, de los monitores que necesiten para desempeñar la actividad.